LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA DEL TRABAJO

ACTUALIDAD28/04/2023Jose MatosoJose Matoso

Nuestro país se encuentra hoy en un importante debate referido a la necesidad urgente de dar paso a la transformación de la ayuda social en trabajo genuino , de la asistencia, al trabajo seguro, registrado, con derechos sociales y a la salud. 

Encontrar la fórmula para multiplicar trabajos calificados, con capacitación, y mejor remunerados es quizás el principal desafío que enfrenta nuestro país en su futuro inmediato; porque el trabajo decente devuelve la esperanza y renueva la fe en desplegar un proyecto de vida para las personas y sus familias. 

Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina , la crisis económica-sanitaria generó pérdidas de empleo, disminución del nivel de actividad laboral y una mayor desocupación, que alcanzó al 14 % de la población económicamente activa. Esto da solo una idea de la magnitud del problema en Argentina y la necesidad de encontrar soluciones de manera urgente.  Es claro que en la Argentina necesitamos  reflexionar sobre  cómo crear  más trabajo,  más empresas, nuevas inversiones, desarrollo de tecnología y fundamentalmente cómo brindamos más y mejores herramientas a los jóvenes para potenciar sus capacidades y habilidades a través de la educación, la capacitación y formación profesionalizada, en pos de que obtengan más y mejores oportunidades laborales  , las cuales redundan y repercuten directamente en más y mejores oportunidades de vida y bienestar familiar . La  “cultura del trabajo” junto a la educación general, técnica y superior es el mayor capital social de un país que apuesta al desarrollo productivo y a una mejor calidad de vida de sus ciudadanos. El trabajo es mucho más que un medio de vida , es un modo de vivir . 

La cultura del trabajo consolida una identidad de rol estable capaz de edificar un proyecto de vida a largo plazo. Por eso ante su ausencia o por efecto de un desempleo forzoso, la identidad se resiente y aumentan las carencias. La identidad es lo que uno mismo siente que es , y se relaciona con su  ser y SU HACER. El hacer de una persona determina gran parte de su ser , le da una identidad , un rol y un papel en la vida , tanto dentro de su familia como en toda la comunidad . 

La familia es y será siempre el espacio natural para el aprendizaje. Es en el seno familiar donde aprendemos los primeros conceptos y donde  se construye la cultura del trabajo, entendida como la forma de pensar, hacer y transmitir valores, tradiciones y pautas que refuerzan la solidaridad y la cohesión social. Por ello , más allá de indispensable educación y formación de los niños  , y las posteriores capacitaciones profesionales de jóvenes y adultos, se debe volver a las bases  , al seno del la propia familia  y ejercer una acción de concientización sobre los valores de la familia de trabajo . 

El trabajo nos une y nos involucra dentro de una familia . Pero con ese concepto, no solo nos referimos a los lazos de sangre o al parentesco . El trabajo implica pertenencia  , implica ser parte de algo ,de un grupo  , una empresa , una institución …en definitiva , de una familia .  Por ello , en pos del bienestar de nuestro grupo de pertenencia  , el trabajo implica compromiso, responsabilidad y solidaridad . 

Debemos entonces hacer especial incapié  en fortalecer en nuestra comunidad los valores y los conceptos fundamentales de la cultura del trabajo , y esa responsabilidad debe ser asumida y abordada en políticas de concientización y aprendizaje que provengan de acciones en conjunto entre todos los sectores productivos y el ámbito público 

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Jose Matoso
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La celebración del Día de la Industria nos interpela en relación a nuestro pasado de una forma particular: ¿de qué manera podemos poner ese capital histórico en contacto con el presente y el futuro del sector productivo? Abordar el rol protagónico de la economía productiva en la construcción de un perfil industrial para Argentina, es el primer paso para responder de la mejor manera a esa pregunta y a los desafíos del nuevo siglo. 
El primer dato relevante para dimensionar nuestro potencial como Nación industrial es que el sector productivo está atravesado por un ADN diverso, que concentra los mejores activos: emprendedores, pymes, empresas medianas, grandes y transnacionales. Cada uno de ellos delinea una identidad colectiva forjada y sostenida a través del tiempo.  
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En Argentina el sector industrial explica uno de cada cinco puestos de trabajo en el sector privado formal. La industria no sólo es el sector que más trabajo genera de manera directa, sino que ha potenciado a mucho sectores que interaccionan con la industria y se suman a este importante motor de la economía.
La identidad emprendedora de los industriales argentinos es una prioridad de cara al futuro. Es un diferencial cualitativo que claramente ha influenciado de manera positiva el desarrollo del sector a lo largo de la historia , y que será crucial para la reactivación de la economía. Es esa historia la que nos coloca entre los países que cuentan con un entramado productivo rico en complejidad y sofisticación, el plafón indispensable para diseñar las estrategias de inserción internacional que Argentina necesita.
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